Restaurante
Se decide de noche y caminando. Iluminación frontal, que es la que más se lee de lejos, y contraste alto. Sobre una avenida el tamaño lo manda la velocidad a la que pasan, no el ancho de tu frente.
El primero lo supervisaste vos, detalle por detalle. En el segundo no vas a poder estar en los dos lugares a la vez.
Fabricamos en planta propia en Rosario y controlamos por lote, así que la consistencia no depende de que alguien esté mirando. Para Bonafide sostuvimos el mismo estándar en más de 50 sucursales.
Abajo está cómo se replica un frente que ya existe, qué cartel le va a cada tipo de local y las tres formas de resolver el menú.
El primero salió bien. Por eso estás abriendo el segundo.
Lo que cambia ahora no es el cartel: es que tiene que repetirse exacto, en otro lugar y sin que vos estés parado ahí.
Hacer un cartel es una cosa. Repetirlo idéntico es bastante más difícil, y es donde se cae la mayoría.
El riesgo no es que salga mal. Es que salga apenas distinto.
Si el próximo local está en otra ciudad, instalamos en todo el país con equipo propio. No dependemos de que aparezca un montador del lugar.
Y si este es tu primer local, conviene que quede registrado cómo se hizo. Es lo que hace que el segundo sea fácil, el día que llegue.
Tres preguntas
Es lo primero que te preguntaríamos por teléfono. Contestá y te decimos qué pieza corresponde, y qué mirar antes de encargarla.
En casi todos los rubros el cartel identifica y poco más. El que compra ropa entra por la vidriera. El que necesita un service ya te venía buscando.
En gastronomía es distinto, y es el motivo por el que vale la pena gastar bien acá.
Alguien tiene hambre, camina, mira y decide. En segundos, sin haber planeado nada, y muchas veces de noche.
Eso pone tres exigencias que en otros rubros no existen:
Se tiene que leer de noche. Un cartel apagado a las nueve de la noche directamente no está. Y las nueve de la noche es tu hora pico.
Se tiene que entender qué vendés. No solo cómo te llamás. Si el nombre no lo dice, algo tiene que decirlo, aunque sea una bajada corta.
Se tiene que leer caminando. A tres metros y de costado, no de frente a veinte metros. Es otro cálculo de tamaño.
Dentro de gastronomía no todos deciden igual. Cambia la hora, cambia la distancia y cambia lo que hay que resolver.
Se decide de noche y caminando. Iluminación frontal, que es la que más se lee de lejos, y contraste alto. Sobre una avenida el tamaño lo manda la velocidad a la que pasan, no el ancho de tu frente.
El cartel del frente compite con la luz de adentro, así que las dos cosas se piensan juntas. Es el caso donde más rinde el neón: el negocio trabaja a la hora en que el neón es más fuerte.
Se decide de paso. La iluminación pesa menos y la legibilidad de día pesa más: contraste y tipografía limpia. Suele haber toldo, y eso condiciona dónde entra el cartel.
Tráfico de barrio, a pie, de cerca y con vereda angosta. El cartel se lee casi desde abajo, así que un frente demasiado alto no rinde. La vidriera hace mucho trabajo.
Estacional. Es el sub-rubro donde más rinden el color saturado y el brillo, porque competís con otras heladerías a la misma hora en la misma cuadra.
Mitad salón, mitad delivery. Si el delivery pesa, el cartel se tiene que leer desde un auto que pasa, y el teléfono tiene que verse igual de bien que el nombre.
Cómo se comparan la iluminación frontal, la retroiluminada y el cartel sin iluminar está desarrollado en carteles luminosos. La franja del frente, en marquesinas y frentes de local.
Restaurante, panadería, cafetería y cadena. Fotos de obra propia.
11
días es el plazo mediano de lo que fabricamos, del pedido a la instalación. Si tenés fecha de apertura, el montaje se agenda contra esa fecha y no contra nuestra disponibilidad. Y si no llegamos, te avisamos con 72 horas.
Mediana de los proyectos entregados, medida sobre producción propia.
A partir de cierta cantidad de locales el control deja de poder hacerse uno por uno.
Se pasa a producción en serie con control de calidad por lote: se revisa el lote entero contra el mismo estándar, no cada cartel contra la foto del anterior. Es la única forma de que el número doce siga siendo el número uno.
Para Bonafide estandarizamos más de 50 sucursales en CABA y GBA, con la misma chapa, el mismo frente de acrílico y el mismo nivel de brillo.
Cómo trabajamos con cadenas está en gastronomía y retail, y la cartelería corporativa completa en cartelería en Rosario para empresas.
Buena parte de los locales gastronómicos están en el centro, y ahí las reglas son más cerradas.
Ordenanza 8324/2008 de Rosario, artículos 15, 19, 41 y 42. Texto completo. El dibujo no está a escala.
Para gastronomía hay una buena noticia que casi nadie aprovecha: en el microcentro se permite el rotulado sobre el toldo. Si tu local tiene toldo, esa es superficie que ya pagaste y no estás usando.
Antes de presupuestar revisamos en qué zona estás. El detalle completo de tipos y zonas está en marquesinas y frentes de local.
Lo que recomendamos para el frente es cuerpo de chapa galvanizada con frente de acrílico. Así se compara con el resto:
Línea Esencial · interior y temporal Línea Premium · fachada permanente
Y algo que solo pasa en este rubro: la salida del extractor de cocina. Un cartel o una pieza de señalética que quedó en la trayectoria del extractor se llena de grasa y se opaca muchísimo más rápido que el mismo cartel a dos metros de distancia.
Eso no se arregla con mejor material. Se arregla mirando dónde sale el extractor antes de decidir dónde va la pieza, y es de las cosas que se ven yendo al local.
Cada proyecto sale de nuestra planta con documentación técnica y garantías específicas sobre fabricación, instalación e iluminación.
Casi siempre sí, y es el rubro donde más se paga solo.
Un restaurante se decide de noche, muchas veces caminando y en pocos segundos. Un cartel apagado a las nueve de la noche directamente no existe.
La iluminación frontal es la que más se lee de lejos: la luz sale por el frente de acrílico hacia la calle.
Sí, y hay tres formas distintas según cada cuánto te cambia.
Si el menú es estable, un cartel de menú retroiluminado arriba del mostrador: se lee siempre igual y no pide mantenimiento.
Si cambia seguido, una pantalla, que actualizás vos.
Y si cambia todos los días, te vamos a decir que una pizarra de tiza te sirve más que cualquier cosa que te vendamos.
No. Eso es software: una carta que el cliente abre en el teléfono escaneando un código.
Nosotros hacemos el cartel físico, el menú del mostrador y las pantallas del local. Son cosas distintas y conviene no confundirlas cuando comparás presupuestos.
Una corpórea de chapa galvanizada con frente de acrílico aguanta entre 10 y 15 años a la intemperie.
Un cartel hecho enteramente de acrílico dura entre 5 y 8 y va juntando suciedad en los cantos.
El polyfan, 3 a 4 años, y es para vidriera o interior, no para el frente.
En gastronomía hay un factor extra: si el cartel quedó cerca de la salida del extractor de cocina, se ensucia de grasa mucho más rápido. Eso se resuelve en la ubicación, no en el material.
Con producción en serie y control de calidad por lote. Para Bonafide estandarizamos más de 50 sucursales en CABA y GBA: cada cartel sale con la misma chapa, el mismo frente de acrílico y el mismo nivel de brillo.
El riesgo en una cadena no es que un cartel salga mal, es que salgan doce apenas distintos entre sí, y eso se controla por lote, no local por local.
En el microcentro de Rosario (Zona 1) la Ordenanza 8324/2008 solo admite carteles adosados a la fachada, sin nada que vuele sobre la vía pública, con saliente máxima de 25 cm. Más gráfica en vidriera y rotulado, incluido el rotulado sobre el toldo.
Nada de carteles salientes. Antes de presupuestar revisamos en qué zona estás.
El plazo mediano de lo que fabricamos es de 11 días.
Si tenés fecha de apertura, decínosla desde el principio: el montaje se agenda contra esa fecha, no contra nuestra disponibilidad.
Si es el primero, arrancamos de cero y dejamos todo documentado. Si ya tenés otro, mandanos una foto de ese cartel: lo replicamos aunque no tengas el archivo.